domingo, 29 de abril de 2012

Saint Seiya Omega 05

La saga de Saint Seiya Omega sigue adelante llevándonos a la antesala de la versión escolar del Torneo Galáctico, una prueba relativamente simple, pero que da oportunidad a los jóvenes caballeros de bronce para mostrar su capacidad de cooperación, y también sus rivalidades. Gracias a ello conocemos un poco más del joven León menor de esta generación, ni más ni menos que hijo de un caballero de plata. Sin duda esto es de las novedades de Saint Seiya Omega, propia finalmente de una saga que es la "next generation" del Saint Seiya clásico. Si los protagonistas originales podían ser huérfanos mayoritariamente, y eran más bien pocos los que mostraban alguna relación con sus familias (Hyoga la excepción más notoria), aquí cuenta mucho más el tema del padre. Ryuho y Soma, así, tienen en mente vengar o salvar a sus progenitores, Koga, sin saberlo por ahora, tiene el objetivo de continuar lo que inició su padre, y salvar a la que sin duda es su madre. Esto es, en SSO, la familia cuenta, y no se forma sólo por los amigos y compañeros de combate como era en la saga clásica. Por cierto, ya era algo que se hacía notar en las nuevas sagas de Saint Seiya, en Lost Canvas  principalmente, con otro león, el caballero dorado de Leo del siglo XVIII, por citar sólo un caso.
Ahora bien, volviendo a la prueba que es el tema fundamental del episodio, en ella hay algo de clásico y hay de nuevo. Tiene buena razón el ahora "sensei" caballero del Oso, en evocar la cooperación entre los caballeros. Saint Seiya siempre ha sido una historia de trabajo en equipo. Hemos visto numerosos combates que no son meramente individuales, en los que incluso los cinco caballeros de bronce protagonistas peleaban contra un enemigo común. En ese mismo espíritu es bueno ver que nuestros cuatro protagonistas formaron parejas, sólo que el guión se quedó algo corto destacando sólo la experiencia de una. Los caballeros del Dragón y de Águila tuvieron un recorrido más bien libre de incidentes que hubiera podido explotarse un poco mejor. Ahora bien, de nuevo evocando lo clásico, Soma combate hasta su límite con tal de ayudar a Koga, reviviendo de alguna forma los esfuerzos de los compañeros de Seiya en más de una batalla, la más clásico por supuesto, la de las Doce Casas. Sin embargo, la situación es nueva, aquí no hay una vida en riesgo, por lo que Koga, contrario a su padre puede volver tranquilamente a recuperar a su amigo sin cargo de conciencia.
Tenemos, por cierto, la segunda derrota en combate de uno de los protagonistas, la vez pasada fue Koga, ahora ha sido Soma contra su némesis, Argo. De nuevo la batalla no ha sido exactamente de lo más lucido, a Soma lo vencieron en dos rounds, y en algo así como en menos de 30 segundos. Ha sido más lucida la derrota de la muralla de hielo que el enfrentamiento entre los dos caballeros. Ojalá al menos esa parte se enderece un poco en el próximo torneo que ya inicia en el próximo capítulo, evocación lejana del Torneo Galáctico que organizara la fundación Graude en su día, pero con un premio algo más lógico. Antaño se disputaban la armadura dorada de Sagitario, aquí se disputarán una armadura de plata.


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