domingo, 22 de abril de 2012

Saint Seiya Omega 04

Una frase célebre de Karl Marx era que las cosas ocurrían primero en tragedia y se repetían más tarde como farsa. Viendo este último capítulo de Saint Seiya Omega justamente esa es la impresión que me queda. Tuvimos ni más ni menos que una nueva pelea entre los caballeros de bronce de Pegaso y del Dragón, con la duración record de cinco minutos, contra los casi dos episodios que duró la original. Ni qué decir que aquella fue una pelea desbordante de emoción, y esta apenas un simple intercambio de golpes, que no estuvieron exactamente desbordantes de testosterona. No estoy del todo seguro de Seiya y Shiryu hubieran estado orgullosos de sus respectivos hijos, pero sin duda es rescatable el haber visto la nueva versión del Rozan Sho Ryu Ha, la técnica más clásica (mucho tiempo la única) del caballero del Dragón.
Debo confesar que el tema de los elementos no me llega a convencer. Ya era bastante espectacular la pelea de los caballeros de la anterior generación a puño limpio, en buena muestra de que no por nada Kurumada se hizo célebre por su manga de tema del box. La verdad sigo sin ver necesidad de haberles aumentado esos poderes. Mas de un modo u otro están ahí e introducen una nueva variable en la historia: no bastan ya el cosmo y todos sus sentidos, que fueron el gran motivo del desarrollo de los caballeros otrora, se requiere ahora el control de los elementos. Tal la última revolución de los caballeros de esta generación (en el capítulo anterior hablé un poco de la "revolución educativa"), que ha obligado a alguno de ellos a volver a la escuela. No fue exactamente el destino más honorable para Ichi de Hidra, quien sin embargo antaño había sido un caballero bastante orgulloso, capaz de plantarle cara al Hyoga en su primer combate (desde luego con una estruendosa derrota, pero eso es un punto aparte). Y a propósito del destino de la vieja generación, se confirma que el vicerrector de la escuela es Geki, el caballero del oso, quien fuera el primero en efrentar a Seiya en el Torneo Galáctico, como ya se intuía a pesar de aquí no se ve tan corpulento como entonces.
A propósito del Torneo Galáctico, justo como para evocarlo, tendremos en el próximo episodio un torneo entre los jóvenes caballeros, con visita al Santuario de premio. Al menos es cierto que la Palestra no es tan escolar como parecía a primera vista, tanto la clase que hemos visto en este episodio como los avances del torneo se ven pertinentemente como un entrenamiento para ser caballero, así sea modernizado.
Mas desde luego, hay que mencionar a Ryuho, que finalmente el episodio por entero ha sido su presentación. Hijo de Shiryu y de Shun-rei según se ve, aunque uno diría que es más parecido a Shun de Andrómeda, pero dejemos las dudas de lado. Contrario a la fortaleza física que siempre exhibió su padre, es débil de salud, lo cual compensa con una particular dedicación que hace de él uno de los estudiantes más avanzados. Mucho más consciente que los demás caballeros jóvenes que hemos visto hasta ahora del legado que porta, literalmente desde que se cruza con el nuevo Pegaso decide asumir un rol activo en el desarrollo de esta historia. Aunque dice querer vengar a su padre por la derrota en el Torneo Galáctico, es claro que esa decisión suya pasa por ayudar a su nuevo amigo a desarrollar sus talentos, "hacer brillar su luz" según sus términos. Y en efecto, logra que el caballero encienda su "Luz estelar". Veremos por donde nos lleva esta nueva amistad, que seguirá todavía un poco más en el terreno escolar de la Palestra.

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