domingo, 15 de abril de 2012

Saint Seiya Omega 03

O de como Saint Seiya se convirtió en un anime de colegio...
Tal vez la más grande modificación hasta el momento de Saint Seiya: la Palestra. No es que en el anime clásico no hubiera escuelas, pero eran centros de entrenamiento muy violentos. Recordemos tan sólo los que tocaron a los cinco protagonistas: el Santuario de Atenea al Pegaso, la costa norte de Siberia al Cisne, los Cinco Picos del Himalaya al Dragón, la isla Andrómeda en el mar Rojo a Andrómeda y la isla de la Reina Muerte al Fénix. Ninguno era exactamente un lugar de recreación, el más amable era sin duda el que le tocó a Shiryu, en buena medida por la presencia de Shun Rei y de Dokho el antiguo maestro. Era además un entrenamiento personal. Saint Seiya Omega nos presenta en este episodio que bajo Saori ha tenido lugar una verdadera revolución educativa: la Palestra, dibujada bajo el modelo del Mont Saint-Michel de Francia, parece eso justamente, un monasterio, gótico además. Se diría que estamos en la versión Hogwarts (o Harry Potter para ser más claro) de Saint Seiya, que se refuerza por el tema del control de los elementos como característica distintiva de estos nuevos caballeros.
En esta revolución educativa de Saint Seiya, tenemos ya toda una estructura estilo internado, con vacaciones incluidas, con una jerarquía de profesores y directivos, cursos específicos, reglas mucho más estrictas, y una sociabilidad estudiantil perfectamente transcrita de los animes de ese género, como se advierte sobre todo en las escenas finales. Sólo nos falta que tengamos un presidente de consejo estudiantil o competencia de escobas, ejem. Tenemos incluso algo que rara vez se había visto en Saint Seiya: rituales. Los profesores y estudiantes deben saludar a la estatua de Atenea, ella que rara vez había recibido otro gesto que la pleitesía de rodillas de algunos caballeros y sólo en ciertas circunstancias. Que yo recuerde la primera vez fue Seiya al momento en que Saori se hizo presente en su combate contra Aioria. La diosa que no exigía ritual alguno a la humanidad, es aquí objeto de un gesto sencillo, cierto, pero prácticamente militar.
Pero bueno, el capítulo no se ha limitado a mostrarnos esa revolución educativa, sino también una revolución femenina. Muestra de que las cosas han cambiado en nuestras sociedades, la regla de la máscara que había parecido perfectamente aceptable a nuestra generación, ha sido rota por fin por la que parece ser una de las protagonistas de esta nueva temporada, la caballero del Águila. Por cierto, al igual que Soma respecto de Ban de León Menor, aquí tampoco hay repetición alguna del modelo de Marin, la caballero de esa constelación de la generación previa. El capítulo ha estado girando únicamente en torno a ella, su tensión con la máscara, su nueva relación con nuestro nuevo caballero de Pegaso. En realidad ha sido un episodio en que se diría que la saga se detiene: lo anuncia la caballero, aún hay tiempo para salvar a Atenea de la amenaza de Marte, tendremos parece ser unos episodios de vida colegial, acaso para que se reúnan los demás nuevos protagonistas.
Cabe observar en fin que de nuevo tenemos viejos conocidos entre los personajes, aun si no han hecho su presentación de manera explícita. Y más todavía, se nos anuncia para la próxima semana la versión 2012 de aquel que fue el primer gran combate entre caballeros de bronce de la saga clásica, Pegaso contra Dragón.


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