domingo, 1 de abril de 2012

Saint Seiya Omega 01

Ha comenzado Saint Seiya Omega, la esperada continuación de uno de los grandes clásicos del anime japonés. El primer capítulo nos ha mostrado bien que esta vez tenemos, no una historia alternativa, como era el Lost Canvas, sino una verdadera continuación original de la historia. Continuación, en más de un sentido, los escritores no han hecho sino acudir al recurso más lógico para darle seguimiento: Kurumada contó el enfrentamiento de Atena contra Poseidón y contra Hades, pues bien, aquí nos encontramos con una nueva guerra de dioses, esta vez Atena contra Marte (así, con el nombre latino y no griego).  Valga advertir que quien no haya visto el episodio tal vez no deba seguir leyendo.
Atena aquí sigue siendo Saori Kido, quien no ha cambiado en nada, para bien o para mal. Ese mismo personaje delgado de largos cabellos que vimos morir en el Santuario a manos de Saga de Géminis, un poco más estilizado, pero reconocible. Y no sólo es la misma físicamente, sino que después de todos estos años le volvemos a oír su voluntad de proteger al mundo, de enfrentarse a los otros dioses olímpicos para ello si es necesario. Mas de nuevo es la doncella a proteger de la historia, uno diría que hemos vuelto a la Saga de la Guerra de las Doce Casas, la diosa es débil, no ha podido siquiera esquivar el golpe de su rival que parece apoderarse de ella poco a poco. No ha podido proteger al caballero que amaba, y que según se ve dio su vida para defenderla. Ahora, en este primer capítulo, la vemos tratar de combatir, en vano como siempre, debiendo depender de nuevo de sus caballeros. Este primer episodio no lo plantea, pero casi podríamos volver a ver una batalla contra el tiempo, para salvar a la diosa.
Al lado de Atenea, es bueno volver a ver a otros personajes de la historia clásica: al fiel Tatsumi, el mayordomo de su abuelo Mitsumasa Kido, guardián de la joven por varios años. Sigue siendo el mismo gruñón con los niños, aunque parece haberle bajado al maltrato infantil con los años. Repite el mismo papel anecdótico, lanzándose de frente a la batalla, sin hacer peso alguno ante el nuevo rival. Lo que sí me parece una verdadera sorpresa es Shaina de Ofiuco. No me convence el cambio de voz, pero sin duda es ella, la misma mujer "delicada" y "amorosa" que otrora se obsesionó con matar a Seiya. Ha vuelto a ejercer de maestra, como la vimos en el Santuario hace muchos años ya, pero ahora ni más ni menos que del nuevo caballero de Pegaso, Kouga.
Shaina y Kouga nos ofrecen tal vez la escena más evocadora de la saga original. Como en el primer capítulo de Saint Seiya, Shaina repite la explicación de la "teoría atómica del cosmos", por así decir, que otrora le diera Marin a Seiya. Por supuesto, la evocación del original está más bien ligado al gran protagonista de todos estos años, Seiya, el caballero de Pegaso y de Sagitario, a quien vemos con aire heroico y serio que no le conocíamos en el original. Nos enteramos, ni más menos, que ha muerto, en combate como buen guerrero, y ante un dios, como cabía esperar de él. Pero su herencia es tenaz, los recuerdos que deja, el cosmo que impregna su antigua armadura, las imágenes que dejó grabadas en la mente de un niño, nos garantizan que podremos verlo, así sea como aparición casi fantasmal en los próximos episodios.
En fin, cabe reconocer la evocación sonora: hemos oido una nueva versión de Pegasus Fantasy en el opening, uno de los grandes temas de la serie, y también una nueva versión de  Pegasus Ryusei ken como parte de la música del episodio. Pero todo ello no quiere decir que no haya novedades, al contrario: ha cambiado el diseño de los personajes, que no me parece malo pero estoy seguro que muchos de mi generación hubieran preferido algo que recordara más a los originales. Vemos también que las armaduras han cambiado y de manera radical. Ya no son esas pesadas piezas que formaban el diseño de la constelación, pudiendo llevarse sólo en pesadas urnas, y que se desprendían para adaptarse al cuerpo de su propietario. La primera real novedad de la serie pues, es haber hecho las armaduras compactas y verdaderamente portátiles. Ha quedado pues para la historia la imagen de los caballeros llevándolas a sus espaldas y avanzando con gran agilidad a pesar de sus dimensiones.
Pues bien, Seiya ha muerto defendiendo a Atena y a Kouga, pero no ha hecho sino ganar tiempo para la vuelta de Marte, quien se presenta justamente en el campo de entrenamiento para Kouga que Saori ha montado en una isla con Shaina como maestra y Tatsumi como mayordomo. Ahí el joven parece rebelarse a su destino, lo cual parece será el toque de moderno que tendrá esta historia, antaño planteada como el enfrentamiento de los hombres rebeldes a la soberanía de los dioses. Veremos pues como se desarrolla esta nueva historia de Saint Seiya, que vemos aquí en una versión en la que advierto no tengo nada que ver.


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