sábado, 4 de febrero de 2012

Young Justice

Si conozco poco de animes, conozco menos todavía de comics norteamericanos como los de DC, lo cual no me evita comentar aquí un poco sobre una de sus emisiones animadas principales en estos días: Young Justice. Vamos en los primeros 18 episodios, que han ido tejiendo una intriga interesante entre la nueva formación nada secreta de ayudantes de la Liga de la Justicia que da nombre a la serie, y la verdaderamente secreta organización de supervillanos, The Light. Aunque no es tremendamente original, la serie renueva algunos temas que no habíamos visto animados en otras versiones de los superhéroes jóvenes o de la propia Liga de la Justicia. Por ejemplo, creo que es la primera vez que tenemos la oportunidad de ver a Superman como "padre", por así decir, y encima como padre irresponsable, de un joven clon Superboy bautizado, como en los comics, Conner Kent. Es interesante notar que han querido darle una personalidad casi opuesta a la de su original: lejos de aquel carácter amable, perfectamente racional y controlado que le hemos visto en la televisión y en el cine a Clark Kent incluso de joven, este Superboy artificial es casi una telaraña de pasiones. Visceral, fácilmente dominado por la ira, es el principal niño rebelde de la YJ; además, es también el primer enamorado, tan apasionadamente que es un tanto sobreprotector con Miss Martian; asimismo, es clara su obsesión con la negada figura paterna de Superman, que a veces no puede ver pero ni en pintura. La única excepción a ese caráctar tan sentimental es que resulta casi insensible a las pérdidas de sus amigos, pero ello se compensa con su profundo sentimiento de culpa. Todo ello, y claro su origen en uno de los laboratorios del siempre presente proyecto Cadmus, lo convierte en el candidato ideal para ser el "enemigo interno" que la serie tiene como una de sus líneas principales.
Otra personalidad interesante es la de Robin. El ayudante de Batman, es aquí mucho más simpático que en otras de sus representaciones, tiene una relación con su mentor mucho más cálida de lo que uno podría imaginarse (aun si en algún capítulo dice que la Baticueva no es un lugar donde aprender de sentimientos), pero también más crítica. Aunque siempre ágil e inteligente, de hecho en este caso es un verdadero hacker, no es el líder sino el Benjamín del grupo. Sus juegos de palabras, sus actos de desaparición, sus risillas, su amistad tan franca con el gran payaso del grupo (Kid Flash), sus coqueteos con la joven Zattana, e incluso su falta de respeto a sus mayores, contrastan con su declarado interés de ejercer el mando de la YJ.
Claro, la que más misterio teje a su alrededor es la arquera del grupo, Artemis. Seria y enérgica hasta el punto de ser la pareja perfecta para el inmaduro y holgazán de Kid Flash; si Superboy es la representación del hijo abandonado, ella lo es de las familias disfuncionales, hasta tener por hermana a una de las villanas más recurrentes de la serie, un secreto que guarda celosamente. Para completar el cuadro, tenemos algunos estereotipos: la chica fresas pueden venir de Marte, como nos revela Megan; los héroes clásicos (serios, gallardos, fuertes, inteligentes, etc.) siguen hablando griego, nos lo confirma Aqualad.
Por supuesto, también son interesantes otros adultos de la serie, o los que no lo son tanto. El capitán Marvel tiene una presencia recurrente, además evocando algunas de sus características clásicas: el valor de Aquiles, la velocidad de Mercurio, la sabiduría de Salomón, etcétera. Aunque Batman, Superman, Green Arrow, Martian Manhunter y otros de los principales héroes de la Liga de la Justicia se hagan presentes, se agradece el espacio dado a otros que siempre han sido más discretos, no en los comics sino en la pantalla. De algunos de ellos descubrimos también un lado inesperado: Red Tornado no sólo tiene aquí el nada envidiable papel de custodio de estos adolescentes superdotados, sino además nos encontramos con que es un robot que es incluso un buen hijo; Black Canary se nos revela como magnífica psicóloga; Giovanni Zatara resultó un padre muy celoso de su hijita Zatanna, y así por el estilo.
He de confesar que algo de lo que más me ha gustado es ver su vida escolar, si bien no ha sido especialmente abundante el tema. Cierto, ha sido un tanto estereotipado: Conner Kent inteligente, Miss Martian porrista, Dick Grayson es un bromista y Wally... bueno, es cierto, casi un looser. Aquí justamente el ambien escolar de un clon kriptoniano y una marciana en la Tierra.


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