sábado, 25 de febrero de 2012

Soledades animescas

Entre los muchos temas recurrentes del anime contemporáneo, tal vez uno de los más característicos sea la soledad. Ya desde hace varias décadas, es harto frecuente que los grandes protagonistas de las series japonesas no tengan m... digo, familia: es incontable el número de huérfanos, sobre todo en las emisiones que tienen como protagonistas a jóvenes adolescentes. A veces pueden ser un verdadero ejército, por ejemplo en el clásico Saint Seiya, todos los candidatos a caballeros de bronce eran finalmente huérfanos (y en principio eran un centenar), los únicos que tenían un lazo familiar presente eran los caballeros del Fénix y de Andrómeda. De manera semejante, uno diría que el gremio de Fairy Tail es casi un orfanato: de los protagonistas, Grey y Erza son directamente huérfanos y Natsu y Wendy no conocieron una familia humana hasta llegar a sus gremios.
Cabe decir, muchos de ellos viven por su cuenta, completamente solos: entre los de emisión reciente es el caso lo mismo de Shirou Emiya de Fate Stay Night, que de Inoue Orihime en Bleach, de Watanuki Kimihiro en xxxHolic, de Yakumo Saito en Shinrei Tantei Yakumo, de Alma Tandouji en Sacred Seven, y un largísimo etcétera. Por supuesto, en casi todos los casos ello implica el pesar de haber perdido a sus familias, y para aumentar el drama, los autores suelen cargarles a ellos parte de la responsabilidad. Uno de los primeros dramas de Bleach fue la "reconciliación", por así decir, entre Inoue y su hermano mayor, que se lamentaba de que ella había abandonado el culto a su memoria. Las CLAMP han sido especialmente buenas para este tipo de dramas: el gran trauma de Kimihiro en xxxHolic es la responsabilidad del sacrificio de sus padres; ya no digamos el peso de las responsabilidades que atormenta a otro huérfano (aunque con hermana) Kamui Shiro, el protagonista de X-1999.
En las más optimistas de estas historias, la trama se desenvuelve construyéndole a estos tristes solitarios una familia en la cual apoyarse. El anime de xxxHolic es de los ejemplos más representativos: en realidad se trata de cómo ese huérfano solitario, que lloraba al ver reflejado su propio destino en la muerte de un gato abandonado (espectáculo que además le gana a su más fiel amigo), es capaz de construir vínculos afectivos, con personas y otros entes espirituales, que habrán de acompañarlo en una vida que se prolongará por varias generaciones. Shinrei Tantei Yakumo nos contaba la historia de un joven detective con un ojo particularmente proclive a lo sobrenatural (literalmente), asediado por un cruel espíritu que trataba de poseerlo y hacerlo caer de la soledad a la crueldad, pero que es salvado constantemente por sus relaciones con la coprotagonista, y también con otros personajes algo más inesperados. Por supuesto, la preocupación por proteger a esa "familia de repuesto" que se van construyendo se va incrementando a lo largo de la historia: así se va construyendo como héroe un personaje al principio más bien débil como Emiya de FSN,
Claro, no es necesario que el tema aparezca explícitamente representado con personajes por completo abandonados. El videojuego llevado a anime Persona 4, con un escenario de entrada más bien suave, en que el protagonista ciertamente no vive con sus padres, pero tiene familia, hace también de la construcción de vínculos uno de sus temas centrales, hasta el punto de poder sacar armas de ellos (de nuevo, literalmente, aunque lo es todavía más en Guilty Crown y otros). Bleach, donde si algo no le puede faltar al protagonista es su familia y sus numerosos amigos, ha tenido también un lado de responsabilidad en solitario y de miedo a quedarse solo: Kurosaki Ichigo necesita en repetidas ocasiones del respaldo de sus hermanas y sus amigos, y es justamente eso el tema del arco que se está transmitiendo en estos días. Ya no digamos, Fairy Tail, donde la verdadera fortaleza del gremio resulta ser la intensa amistad entre sus miembros, a pesar de los constantes enfrentamientos entre ellos; lo cual no evita tampoco que en cada uno de los arcos hayamos visto que los personajes padecen de cierta forma el peso del miedo a la soledad, salvo Natsu acaso.
Reflejo sin duda de una de las preocupaciones fundamentales de la individualista sociedad contemporánea, el anime ha tenido mucha creatividad para representarla, como también, y ese será tema de otra entrada, las difíciles relaciones paterno-filiales.

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