sábado, 11 de febrero de 2012

Los lobos también lloran: Wolf's Rain

Melancólica fábula de un mundo que termina y de la búsqueda de un siempre inalcanzable el Paraíso, Wolf's Rain es un memorable anime de 2003 producido el estudio Bones con una historia de Keiko Nobumoto. Digo fábula, porque al igual que en los clásicos de ese género, los personajes son seres de la naturaleza humanizados, y en este caso lo son unos lobos y una flor; asimismo, como hay aquí una cierta enseñanza moral, aunque no sea muy optimista que digamos. No es ningún misterio, la historia lleva de principio a fin la idea subyacente de que la búsqueda del Paraíso, en realidad, vale la pena no tanto por la meta (inalcalzable por definición), cuanto por la amistad y el amor que se construyen en el camino. Además, si en las fábulas los personajes son de alguna forma estereotipos de ciertos aspectos de la personalidad (el zorro astuto, la hormiga trabajadora, etc.), en Wolf's Rain los protagonistas son asimismo representaciones, bien hechas para mi gusto pero no soy bueno para juzgar en la materia, de las posibles personalidades de los jóvenes. El rebelde, el inocente, el bromista y el héroe son así los personajes más importantes, los lobos.
Entre lo más interesante de la historia, está el contexto en que se inscribe. Un mundo decadente, con conciencia de ello, inspirado, claro está, de nuestro propio mundo. El paisaje es desértico en todo sentido; de hecho, la historia juega mucho con la oposición entre el vergel que era el mundo y que será el Paraíso (véanse los sueños de Kiga o los recuerdos de Darcia), con pastizales, bosques, lagos, etcétera, y la imagen completamente estéril del presente. Tan estéril que uno se pregunta de dónde sacan los alimentos los habitantes de las ciudades. Como suele suceder en las historias futuristas japonesas, no hay naciones sino ciudades, pero aquí con la particularidad que uno diría que son completamente desalmadas: en ellas no hay comunidad, sobre todo en la última que se nos presenta. En toda la historia, la ciudad no es un lugar de socialización que pueda crear vínculos o sentimientos de afecto. Y hay que ver que el anime puede representar bien la idea de la comunidad urbana: Kamakura Town de Bleach se me viene a la mente como ejemplo. Pero no, en Wolf's Rain la ciudad es apenas un receptáculo donde viven hacinados los seres humanos empeñados en sobrevivir.
De hecho, no hay propiamente ciudadanos: mezclando el futuro tecnológico con el pasado político, el gobierno está monopolizado por los nobles, que aquí constituyen una auténtica "raza superior" (su origen no se detalla en la historia), herederos de la gran época de esplendor de ese mundo, y quienes constituyen los grandes antagonistas de la historia. Wolf's Rain, de hecho, tiene un inicio casi revolucionario en sentido clásico: jóvenes ladrones se dedican a asaltar los suministros privilegiados de los nobles, casi se diría que en una operación guerrillera. Es significativo que todo lo que podemos en ver en la serie del gobierno de los nobles, es militar o policíaco.
Pero los lobos no están ahí para salvar al mundo mediante la revolución, sino para terminar con él acelerando su renovación. De nuevo hay la recuperación de escenarios de la escatología occidental (no sé si oriental también) más clásica. Un libro, con el oscuro nombre del "Libro de la Luna", reúne las profecías apocalípticas, bellamente ilustradas por cierto, anunciando con la oscuridad propia del discurso escatológico ese final en el que los seres humanos dejarán paso a los lobos. Por supuesto, los hombres aparecen aquí como desechables, o en todo caso actores secundarios de un drama global. Su participación es más bien en función de sus pequeñas historias que no afectan demasiado a la central: ya no digamos que son soldados y policías anónimos los humanos más recurrentes, baste ver que el rencor de Yaiden, el amor heroico de Hubb y la obsesión por el conocimiento de Cher, aunque interesantes y bien atendidos, son todos sacrificados en función de la meta principal, que no es sino llevar a los lobos y a la flor a cumplir su misión.
El gran problema son aquellos que sí son actores en serio: los nobles. Lord Darcia, Lady Jagara, Lord Oakum, sobre todo el primero, si tal vez no tienen tanto éxito en su búsqueda de ganar el Paraíso para ellos, cuando menos pueden intervenir bastante bien condicionando la forma en que ha de ser abierto por los lobos, haciéndose verdaderos partícipes del drama del final del mundo, hasta incluso renunciar a su forma humana.
Pero al final, casi como en tragedia clásica, es difícil decir si todo valió o si todo fue en vano, pues si el mundo terminó, el tiempo siguió su camino, reforzando bien el aire melancólico de toda la historia.

1 comentario:

  1. oooooooo muy buena reflexion gracias!!!!! :D

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