sábado, 19 de noviembre de 2011

The Misfits

En estos días estoy poniéndome al corriente con la serie británica The Misfits, que ya va en su tercera temporada. De alguna forma se trata de la misma premisa de la célebre serie norteamericana Heroes, sólo que bien llevada hasta sus últimas consecuencias: ¿qué pasarían si un grupo de personas normales obtuviera poderes especiales? Pues bien, aquí tenemos un grupo de cinco chicos no sólo comunes, sino además muy corrientes, que no dejan de serlo sólo por haber adquirido telepatía, inmortalidad, capacidad de viajar en el tiempo, invisibilidad, o cosas por el estilo.
Los chicos en cuestión, tienen en común el haber sido reunidos en el mismo grupo para hacer su servicio comunitario por haber cometido delitos menores, pero comparten también una vida desfrenada de sexo, alcohol, drogas, etcétera. Todo ello no es, empero, su mayor problema. La serie nos va presentando personajes más bien con pesados problemas emocionales y de integración harto contrastantes (desde el aislamiento de Simon hasta la ninfomanía de Alisha), vacíos de toda trascendencia en sus vidas, y con personalidades no menos disímiles. De hecho, ese es en realidad uno de los encantos de la serie, presentarnos unos personajes muy bien caracterizados y coherentes, que construyen una profunda amistad a pesar de sus trayectorias tan dispares. Sus poderes, no es ningún misterio, en realidad van acordes justamente con esos problemas emocionales, al menos en las primeras dos temporadas.
Hay poderes, hay problemas emocionales, hay también un humor a veces muy sarcástico, y hay mucho romance y sexo, pero en cambio ninguno de nuestros protagonistas tiene una vena realmente heroica: con sus poderes les llegó una cierta responsabilidad, es cierto, pero ésta no parece ir más allá de la protección de ellos mismos. Por ello pueden llegar, tal vez no a morir (salvo el chico que adquiere inmortalidad), pero sin duda sí a matar. Se enfrentan constantemente con otros personajes que también han adquirido poderes y, cosa increíble a primera vista, normalmente saben hacer lo correcto, actúan con alguna ética, e incluso se diría que van madurando un poco con las experiencias que se les van presentando. Pero se decepcionaría el que pensara que los poderes vinieron realmente a reformarlos y a convertirlos en ejemplos a seguir: siguen siendo ellos mismos, sólo un poco más concientes de las cosas importantes de la vida.

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