sábado, 20 de agosto de 2011

Amatsuki

Manga aparecido en 2005 y adaptado al anime por Studio Deen en 2008, Amatsuki me parece no ha recibido toda la atención que merecería, supongo que en buena medida a causa de su versión animada. Ésta, además de muy corta, de sólo 13 episodios, comprendió una de las dos historias que cuenta el manga. En efecto, en él se cuenta tanto la historia de Rikugo Tokidoki, que viaja a un mundo ambientado en el siglo XIX japonés, como la investigación que en el mundo real, "contemporáneo" pero con cierto aire futurista, realiza sobre la corporación Sensai un grupo casi tan extraño como el que acompaña a Tokidoki. Ambas historias parecen al principio paralelas, y uno de los principales temas de interés de Amatsuki es ver cómo se revelan como una misma, descubriendo poco a poco en la investigación sobre la Sensai varios de los símbolos y personajes de la vida de Tokidoki o del mundo al que ha viajado. El anime no se preocupó para nada en llevar a las pantallas más que el viaje fantástico de Tokidoki, que por ello se parece realmente a un viaje al pasado (estilo el de Aome en Inuyasha), cuando justamente no lo es. La historia tiene también por ello algunas otras pérdidas: varios de sus elementos fundamentales, como la imposibilidad del retorno a su "época" digamos, el desajuste entre los viajes del protagonista y de su amigo (Kon), o el carácter futurista del centro de entretenimiento donde inicia la historia, parecen anecdóticos o sin sentido. Por ello, en este caso muy particular, leer el manga tal vez sea mucho más interesante que ver el anime, o en todo caso, éste debiera verse después de leer el manga, cosa que se puede hacer perfectamente en español en Submanga.
Ahora bien, Amatsuki relata también, en buena medida, el proceso de maduración de su protagonista, cuya personalidad, debo decir, me ha gustado en particular. Tokidoki es un joven del que al inicio sólo conocemos que tenía malas calificaciones en Historia y que vivía de forma bien integrada a su medio pero a la vez con un profundo egoísmo, aunque no por ello dejaba de ser un chico gentil y bien intencionado. Su viaje a ese "otro mundo" lo obligará a desarrollar "de nuevo" vínculos afectivos verdaderamente intensos, a la vez que su buena voluntad rayana en ingenuidad pero llena de sinceridad (perdonarán la cacofonía), lo convertirán en un buen mediador del enfrentamiento en el que se ve envuelto poco después de su llegada: la guerra que opone a humanos y "ayakashi" entre sí y contra el Cielo. Cierto, Amatsuki recuerda por ello un poco a Kyou Kara Maou: un personaje criado en otro mundo con poder para poner fin a los conflictos de otro. Empero, nuestro Tokidoki debe mucho más su capacidad de intervención a su buena voluntad que a un poder del que hasta ahora, incluso en el manga, hemos visto todavía muy poco.
Fundamental, pero débil, faltándole no sólo la información sobre los personajes que lo reclaman para sus bandos, sino incluso una clara idea de cómo intervenir en ellos, Tokidoki no tiene la victoria asegurada y antes bien enfrenta serias pérdidas en su camino. Éstas, tienen a su vez paralelos con el pasado del chico, que se nos va descubriendo también a través de sus memorias. Todo ello, sin caer en un melodrama excesivo, le da un aire de realismo melancólico a la historia, y nos hace entender los motivos por los cuales había vivido un tanto alejado de todo sentimiento fuerte. Pero no es que Tokidoki sea un personaje depresivo, al contrario, si algo lo caracteriza es una alegría amable, e incluso cierta fortaleza de carácter para imponerse a sus interlocutores. Es bien capaz de imponerse para calmar discusiones, pero sin violencia, y de responder a quienes le amenazan de todos los bandos, no con la misma moneda sino defendiendo sus propias convicciones. Además es "desinteresado" en el buen sentido del término: es genuinamente mediador, desprovisto de toda intención de poder. Y es que en efecto, a Tokidoki no le proponen sólo una corona, sino incluso el sustituir a la voluntad que gobierna el universo en que ha caído, a lo que se niega bien bajo una idea fundamental: la libertad.
Por todo ello, si los bandos comienzan disputándoselo por su potencial, a la altura en que estamos de la historia, uno diría que ahora, sin haberse nunca decidido por apoyar a unos contra otros, sino manteniendo una ecuanimidad soberana, el chico es protegido por todos en razón de la amistad que ha ido construyendo con cada uno. Así, si con sus poderes puede haber salvado a un espíritu zorro y cortado como las Parcas uno de los hilos del destino tejidos por el Cielo, sin ellos, ha logrado lo mismo penetrar el secreto de la relación de la "princesa sagrada" con Bonten el líder de los ayakashi, que revelar la profundidad de los motivos de los cazadores de ayakashi; ha domado al impulsivo ayakashi Tsuyukusha y ganado el respeto de los misteriosos Sasaki y Kurotobi, y en fin, ha ganado dos veces la amistad de Kon Shinonome.
Pero falta todavía ver el desarrollo del elemento principal de la historia en el mundo fantástico: la lucha contra el destino impuesto por el Cielo, lucha por la libertad contra las redes que éste teje más pareciera que jugando y experimentando con ellos como muñecos que respetando su integridad.



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