sábado, 2 de julio de 2011

Más de ángeles y demonios: Kuroshitsuji

Tal vez lo que mejor ha adaptado el anime japonés de la cultura religiosa cristiana, lo he dicho ya en otras entradas, haya sido el tema de la demonología. Ésta constituye un tema particularmente importante en el anime Kuroshitsuji, "Mayordomo negro", concluido el año pasado tras dos exitosas temporadas, y que cuenta la historia de la relación entre un joven inocente y un demonio.
Aunque nunca se explica su origen, ni se dan demasiados detalles sobre lo que hacen en este mundo, queda bastante claro que los demonios en cuestión son de inspiración cristiana. Lo hace evidente, en primer término la presencia de la zoología demoníaca occidental. Asociados al demonio principal de la historia, nombrado Sebastian Michaelis en homenaje a un ilustre demonólogo e inquisidor de la Francia del XVII, contamos al menos al gato, al cuervo y al macho cabrío; en la segunda temporada se agregará especialmente la araña del segundo gran demonio de esta serie, Claude Faustus. Pero no es sólo su imagen, sino su primera actividad, comer almas humanas, las que nos los muestra como demonios occidentales. Cierto, en nuestra tradición católica, en los Infiernos los demonios se ocupan más bien en torturarlas, pero ello no excluye que sean en parte consumidas por ellos dentro del mismo suplicio. Viene luego el tema de la tentación, que aparece por doquier en el anime: los demonios están ahí para conducir a las almas al pecado, ofreciéndoles una manera fácil de cumplir sus deseos personales a través de todo un clásico de la historia de la demonología, el pacto con el diablo. Esa es justamente la historia que se nos presenta la de un jovencito, tanto más propio de la tradición cristiana cuanto que en ella son en efecto las almas puras las que ariesgan el acecho del Enemigo.
Estamos pues, ante un clásico, con sólo la variación del sexo del protagonista, pero en cualquier caso un alma pura que hace un pacto con un poderoso demonio para cumplir un fin particular: la venganza. Recuperando la vieja tradición que quedó consagrada en el Fauto de Goethe, la relación entre los dos miembros del pacto es bastante ambigua, de manera que nunca es claro quién es el amo de quién. Tal es uno de los juegos principales por los que nos lleva la historia, con la gran originalidad de que aquí el humano no lleva necesariamente las de perder. Aunque curiosamente no será el protagonista mismo, sino un personaje introducido en la segunda temporada el que planteará el mayor reto a la manipulación de las almas por los demonios, casi se diría que venciéndolos en su propio terreno. Por supuesto, en este caso no sólo se trata de una relación amo-señor, sino que también es ambigua en otro sentido, que no exploraré en esta ocasión. Cabe decir, el símbolo del propio pacto, el pentagrama, sellado en la carne literalmente, o bueno, en el ojo del protagonista y en la mano del demonio en cuestión, procede de la tradición de la magia de control demoníaco, asociado a veces con la sabiduría salomónica.
Ahora bien, Kuroshitsuji nos ofrece no sólo demonios, sino también ángeles. Jugando bien del hecho de que éstos no tengan sexo, nos ofrece incluso uno que puede presentarse tanto bajo forma masculina como femenina. Más aún, uno diría que la historia, al menos su primera temporada, es la de un enfrentamiento entre los demonios contra un ángel caído (o en caída). Éste representa exactamente lo opuesto de los ángeles cristianos, protectores de las almas humanas, pero se opone también a los demonios corruptores de ellas. Es, digámoslo así, un ángel exterminador, dispuesto a iniciar un auténtico Apocalipsis con tal de purificar el mundo, sin importarle demasiado manipular, incluso la voluntad de una soberana para lograrlo.
Mas en buena mezcla de tradiciones, Kuroshitsuji nos ofrece también una representación (una más) de los Shinigamis, los ya célebres dioses de la muerte encargados de llevarse las almas de los difuntos. Empero aquí también la representación los asocia a una imagen netamente cristiana: la parca. No las Parcas de la mitología grecolatina, sino la Parca posterior, medieval y renacentista, la muerte representada con guadaña para segar las vidas (la Facheuse o el Grim Reaper según los idiomas), como la que lleva el Undertaker, modernizada bajo la forma de una sierra eléctrica con Grell Sutcliff.
Curiosamente, en esta historia, ambientada en la Inglaterra victoriana, la Iglesia tiene poca participación, no hay exorcistas, ni recuerdo haber visto a ningún ministro anglicano, apenas hay algún convento de monjas, hay por ahí alguna secta con cultos particulares, pero poco más. En cambio, como he mencionado en alguna otra entrada, la música sí que recupera incluso la música litúrgica: el Agnus Dei se escucha constantemente en la serie. Otra pieza interesante, exactamente inversa a la música religiosa cristiana es el muy atrevido Si Deus me relinquit, que dejo aquí abajo. Como sea, Kuroshitsuji nos ofrece una interesante representación de la demonología cristiana.

5 comentarios:

  1. D: :3 me gusto tu blog muy interesante :3 que lastima.... ese video... contradise lo de dioz

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  2. supeeeer no me di cuenta de muchas cosas este trabajo solo se les mide alos genios que dedican su tiempo a ver cosa por cosa

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  3. waaaaaaaaaa porqueeeeee sebastian!!!! ubieran escojido otra imagen para el video no ami querido sebastian... me gusto tu blog super

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  4. esta genial el blog lo voy a recomendar en especial a personas aficionas a kuroshitsuji, muy chevere te quedo a y muy interesante att:Alice

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  5. Muchas gracias por los comentarios, prometo hablar más de Kuroshitsuji en una próxima ocasión.

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