sábado, 4 de junio de 2011

No ordinary family

Entiendo que fuimos pocos quienes seguimos la primera y última temporada de No Ordinary Family, la serie producida por el canal familiar de la cadena norteamericana ABC sobre una familia con superpoderes, los Powell. La idea en sí misma era interesante, de alguna forma retomada de la famosa película The Incredibles de Brad Bird, y su prestaba para muchas situaciones, tanto de comedia como de aventura. NOF además, había resuelto bien desde el principio uno de los principales problemas de las series de superhéroes: construir un antagonista. Sin ser demasiado originales, parecía interesante el enfrentamiento contra una gran empresa de investigación avanzada, que contaba con sus propios "super", como les decían los protagonistas, en una batalla que además se iba librando poco a poco, más a base de intriga que de combates, generando una trama interesante. Ahora bien, el tema es que NOF, como su nombre y lugar de emisión indican, no era una serie de aventuras, sino familiar, y eso sí hasta el extremo.
En efecto, los poderes de los Powell, más que destinados al combate contra criminales, a la lucha contra los antagonistas, u otro cualquiera objetivo, estaban ahí sobre todo para darle un nuevo aire a su vida familiar, que el primer episodio nos hizo ver marcada por lo menos por el aburrimiento, y que ahora giraba en buena medida en torno a las consecuencias de sus poderes. Éstas iban desde las más cotidianas (los zapatos y la abundante comida que debía consumir la madre de familia y científica superveloz, los daños generados por la superfuerza del padre), hasta las más comprometedoras, éticas incluso (leer los pensamientos de compañeros de escuela, por ejemplo). Todas estas situaciones ayudan a reforzar los vínculos entre los componentes de la familia, sobre todo la confianza entre unos y otros, comenzando por el hecho mismo de revelar los poderes que cada uno posee a los demás, que no fue en absoluto automático. Es sin duda significativo que la serie comience con el padre prácticamente obligándo a todos los otros miembros a participar en un viaje juntos, y termine con una aventura (involuntaria, cierto) en la que colaboran de buen grado unos con otros, aun cuando no tengan demasiado éxito. Es pues la historia de una aventura familiar ordinaria, a otra "no ordinaria" por seguir en el juego de palabras de todos los títulos de los capítulos de la serie.
Ahora bien, la aventura es compartida, cierto, con los principales amigos de la familia, uno de ellos capaz de montar una "guarida" para convertir al cabeza de los Powell en un "vigilante" nocturno, aprovechando su posición en la fiscalía de distrito local, la otra poniendo más bien el lado cómico de la serie (o tal vez el patético, no estoy del todo seguro), amiga y consejera sentimental más que colaboradora de la madre de familia, aunque eso sí conocedora competente del tema de los superhéroes. Uno y otra se involucrarán cada vez más en la trama, el primero ayudando a combatir, la segunda más bien siendo la víctima a rescatar en más de una ocasión, pero de nuevo, más que las aventuras es el tema de la amistad el que marca su participación en la historia. Ésta tiene incluso su lado de comedia de adolescentes con el seguimiento detallado de las aventuras amorosas de los dos jóvenes hijos de los Powell, que si bien generan lo mismo situaciones simpáticas, comprometedoras y hasta los involucran en alguna trama de aventura, son más bien marginales. La más consistente, de hecho, es sacrificada al final en beneficio de la custodia del secreto familiar.
Los últimos capítulos, empero, trataron de ponerle algo más de acción a esta aventura tan dulzona, que se iba enajenando al público aficionado al tema de los superhéroes, y difícilmente podía cautivar al público por antomasia de las comedias familiares. De hecho, la serie termina con un final interesante, que ampliaba el abanico de antagonistas, reforzaba a los aliados, prometía mostrarnos un nuevo "Jack-Jack", digamos, aunque cometía la imprudencia de aumentar el número de "superpoderosos" del lado de los Powell. Como sea, la serie termina, recortada además de 22 a 20 episodios, que si no son memorables tampoco son malos para entretenerse.

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