sábado, 11 de junio de 2011

The Listener

Serie canadiense presentada con mucho bombo y platillo en 2009, emitida incluso en diversas regiones del mundo antes que en Estados Unidos, con amplia distribución a través del sitio web de Fox, The Listener pronto fue restrigiendo su difusión, e incluso la cadena que la emitía en este último país, la NBC, la sacó del aire después de unos pocos episodios. Empero, en Canadá se siguió transmitiendo y ahora ya se ha anunciado que tendrá su tercera temporada en 2012.
A decir verdad, creo que puedo entender los motivos para su fracaso en muchos países, acaso sea el mismo de su éxito moderado en otros. Es más bien una serie modesta, no sólo por la calidad de las actuaciones, sino porque parece haber hecho todo lo posible por insertarse en una cierta medianía. Es una historia de superpoderes, pero en la que no se trata de salvar al mundo, ni de combatir contra ninguna gran corporación, u otros superpoderosos, o de proteger o dilucidar el secreto del protagonista, con lo cual ya sale de lo que se espera normalmente en este tipo de emisiones. Cierto, la historia misma de Logan es abordada en pasajes puntuales de la serie, abriendo el misterio del origen de sus poderes, así como aparecen algunos otros "espers", por así decir, en algunos capítulos, pero sin hacer ni de lo uno ni de lo otro una parte esencial de la trama.
En cambio, nuestro héroe, Toby Logan, paramédico de profesión, tras largos años tratando más bien de permanecer en el anonimato, se anima por fin a utilizar su don, escuchar los pensamientos (de ahí el obvio título de la serie), como asistente de la policía. O tal vez sería mejor decir que se anima a considerar su poder como un y no como una maldición. En todo caso, ello hace de la serie más bien un drama criminal, en el que cada capítulo, prácticamente autoconclusivo, trata de la resolución de un caso gracias al "arma secreta" del protagonista, quien comparte su historia fundamentalmente con tres personas: su amigo, su exnovia y la policía en turno (porque ha sido una distinta en cada temporada), quien por ello mismo se convierte a veces en un personaje mucho más protagónico e interesante que el propio héroe. Así, si el punto fundamental de la serie es la resolución de los casos, el resto de la historia versa más bien sobre su cotidianeidad, sencilla y justamente cotidiana como pocas: relaciones de amistad, de trabajo, de noviazgo, cierto algunos dilemas morales planteados por los casos mismos o por la intervención del telépata en ellos, son los temas que dan consistencia a la emisión. El lado humorístico (o algo así) lo pone el amigo, Oz, de alguna forma el patiño de la historia, que en un bello ejemplo de integración de las minorías es de origen turco. Él y algunos de los personajes secundarios alcanzan con cierta facilidad más de un cliché, pero no al punto de hacer molesta la emisión.
Confieso que justamente el lado amable de la serie es lo que me ha hecho seguirla. Podemos ver al protagonista usar sus poderes lo mismo para jugar ajedrez que baloncesto o futbol americano, charlar constantemente con su compañero de ambulancia, filtrerar con más de una atractiva coprotagonista, etcétera. Héroe sin villano, sin justicia que defender, es un poco la premisa de la serie norteamericana "Heroes", la de explorar qué pasaría si hubiera personas con superpoderes entre nosotros, de la manera más radical posible. Es verdad que no todo en la emisión es completa creíble, y no lo digo por la telepatía. Más de un criminal parece haber caído, no porque un lector de sus pensamientos anticipe sus movimientos, sino porque éste los convence (con una facilidad increíble) de dar marcha atrás, más bien manipulando un poco sus sentimientos. El planteamiento de varios casos es, asimismo, muy acelerado a veces, por la prisa de resolverlo en un mismo capítulo, y en fin, no siempre las detectives que hacen de coprotagonistas son del todo creíbles en un papel que por definición debiera exigir mujeres (u hombres) "de armas tomar".
Como sea, parecer que The Listener seguirá entreteniendo por un rato, y mostrando la maduración de este héroe cotidiano que no se enfrenta sino, como cualquier otro mortal, con la vida misma.

No hay comentarios:

Publicar un comentario