sábado, 14 de mayo de 2011

El final de Smallville

Hoy, después de diez temporadas, Smallville terminó, cumpliendo con su promesa, no estoy seguro si decir bien o regular, pero cumpliendo en cualquier caso. Smallville prometía ser la historia de cómo el joven Clark Kent se convertía en Superman, y eso fue lo que vimos: tuvimos el final esperado, presentado incluso bajo los memorables acordes que John Williams compusiera para la clásica película de 1978. Sin duda habrá quien piense que "pudo ser mejor", más espectacular, más directo, con más acción, con mejores efectos visuales, con la participación de más héroes, o de otros personajes. Todo eso puede ser cierto, desde cierto punto de vista, y como por definición todo puede ser perfectible en este mundo, hay razón en ello, mas no quita que el final pueda calificarse de bueno en tanto esperado.
Hay que reconocerlo, los productores y guionistas, que habían ido introduciendo algunos elementos originales en la historia, lograron llevarla, así fuera en los últimos capítulos, forzando ligeramente las situaciones y levantando a algunos muertos de la tumba, hacia el camino del "canon" de la historia, digamos, que en este caso es sin duda el de las películas. Lograron pues, ponerle anteojos a Clark Kent y con ellos construir la "máscara de Superman", por así decir, su personalidad torpe y retraída, concediendo a cambio modificaciones en su relación con Lois Lane. Lejos de mantenerla al margen, como era en las películas, y siguiendo un camino ya abierto en la antigua serie de "Lois&Clark", ella se ha convertido en la compañera del héroe, compartiendo con él, e incluso poniéndole ella misma la máscara necesaria para proteger su identidad. Smallville innova al haber hecho de ella no una compañera de trabajo, sino una amiga desde la preparatoria, prima de la gran amiga de la historia, con lo cual esta historia también ha sido su historia, la de una chica rebelde sin destino fijo que se vuelve reportera, primero de un tabloide de escándalo y luego de un diario serio. Ha pasado asimismo de ser un personaje más bien de situaciones cómicas, para volverse no sólo más seria, aunque sin perder la chispa particular que toda Lois Lane debe conservar, pero sobre todo para ir subiendo al rango de verdadera protagonista, en la historia sobre todo, pero también por supuesto en la vida personal del héroe. Así pues, esa relación se ha ido construyendo lentamente (a veces de manera desesperantemente lenta), pero hoy, boda o no, son ya pareja estable, verdaderos cómplices en los secretos de la doble identidad, con lo cual, la serie termina con una innovación, no del todo original insisto, pero modificación al fin: Superman no está solo. Ello es tanto más significativo cuanto representa bien lo que ha sido la historia, ante todo una historia de amor, una telenovela de Superman, en la que por largo tiempo vimos al protagonista debatirse por su primer amor, Lana Lang, e incluso llorar por alguna otra chica en ciertas temporadas, hasta ir construyendo lentamente el romance definitivo con Lois. Así, el cierre de la serie no es tan sólo la presentación del héroe, sino (y tal vez más que ésta), el cierre de la historia sentimental de Clark Kent y Lois Lane.
Pero Smallville también ha innovado con ciertos personajes, el primero de ellos sin duda, y creo que no sólo porque sea mi favorito, es Chloe Sullivan. Amiga y aliada hasta el final, la primera y la última en haber salvado al héroe, la compañera por largo tiempo (temporada 6 en particular), se ha ido más bien opacando dentro de la historia. A título personal, y no es que me gusten los desenlaces dramáticos, hubiera preferido ver la muerte del personaje en brazos del protagonista, más al menos que esta despedida en un rol muy modesto, cierto todavía con buenos reflejos, con una despedida sentimental, pero abandonando el primer plano un poco por la puerta de atrás. Ella también hubiera ameritado, me parece, un recuento de recuerdos por todo lo que colaboró en la historia, siendo, aparte claro de Clark, el único personaje que estuvo ahí de principio a fin.
El final dramático lo tuvo en cambio el otro personaje nuevo de Smallville, introducido apenas en las últimas temporadas, Tess Mercer. De heredera de Luthor a heredera de Luthor, es decir, de mano derecha de Lex a hija de Lionel; rival de Lois, no sólo por sus fantasías con Clark, sino también por sus realidades pasadas con Oliver Queen, y sobre todo por alguna pelea y desconfianza constante entre ambas, Tess termina su camino en Smallville un poco al estilo de su padre (el original digamos), protegiendo a Clark para buscar lo que él también buscaba para entonces, la redención. Lástima que las prisas, porque espero haya sido eso, no hayan permitido al menos un correcto adiós de parte de los demás personajes, (como se le dio incluso al propio Lionel I) cosa lamentable considerando lo mucho que contribuyó en el desarrollo de las últimas tramas. Igualmente, aunque también entiendo que no era indispensable, hubiera sido al menos interesante una invitación al doctor Emil Hamilton, con quien Tess parecía tener un futuro posible.
Por supuesto, hay que mencionar el otro gran personaje de Smallville, que si no es contribución propia de la serie, su personalidad y su historia sí: Lex Luthor. Sin duda se agradece que el actor haya finalmente aceptado volver para culminar una historia que en principio se había tratado no sólo de la construcción del héroe, sino también de la construcción del villano, y que habíamos perdido en las últimas temporadas. Su salida había generado un hueco en el canon, que ahora se ha llenado bien, aunque haya sido prácticamente necesario revivir a los muertos. Él también cierra un ciclo, más bien con un reinicio, o más bien varios, uno de ellos directamente opuesto al del protagonista: uno rememora, el otro olvida. Mas también de él se cumple el destino, y la visión profética de Cassandra Carver de la primera temporada se vuelve realidad para ofrecernos la oposición clásica entre Superman y Lex Luthor.
Es sin duda muestra también del ímpetu de guionistas y productores de cerrar volviendo a los orígenes la presencia fantasmal de Jonathan Kent, que al lado de Martha recuerdan hasta qué punto era esta la historia de un joven de preparatoria que empezaba su camino hacia el heroísmo bajo su protección paternal. Asimismo, volvimos a ver a Lionel Luthor no sólo convertirse en un receptáculo de una entidad extraterrestre (otrora lo fue de Jor-El), sino sobre todo, volver otra vez a ser el gran demonio de Smallville, raíz del mal y de los traumas de sus hijos. En fin, pues, Smallville cumplió su promesa volviendo en muchas cosas a su idea original, y tal vez no es la menor que pasó de ser ciertamente Smallville (temporadas 1 a 3), a una suerte de nueva Superboy (temporadas 4 a 7), y culminó con un Superman sin Superman (temporadas 8 a 10), y con ello concluyó, en Superman, pero sin él. Y en ese sentido supongo que decepcionó a algunos, pero ahora creo en cambio que al final esa era justamente la otra gran promesa de Smallville, llevarnos por el camino de Clark Kent a Superman, pero nunca jamás mostrarnos a éste último.


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