sábado, 21 de mayo de 2011

Ao no exorcist

A riesgo de repetirme y de decir una verdad de perogrullo: lo que el anime japonés ha adaptado mejor de la cultura cristiana es el tema del combate a los demonios, el exorcismo. Hasta el punto de que en algunas de sus producciones, la Iglesia es representada sobre todo como una institución de combatientes del demonio (07-Ghost), o con oficinas especializadas para ello (la Orden de Magdala de Chrno Crusade), lo cual puede ser cierto en algún sentido, pero aquí es sin duda llevado hasta el extremo.
Creo que el más reciente de los animes que utilizan referencias judeocristianas para construir una historia de demonios y exorcistas es Ao no exorcist o Blue exorcist, estrenado apenas hace algunas semanas. Ya su cosmología está tomada de la Biblia y de la Kabalah, de la primera procede el término Gehenna, con amplias referencias tanto en el Antiguo como sobre todo en el Nuevo Testamento, donde aparece ya prácticamente como sinónimo del infierno, y justamente en este anime es el mundo de los demonios. Assiah, en cambio, es más bien un término de la mística judía para designar uno de los cuatro mundos de la creación, el de la materia, y en Ao no exorcist es directamente nuestro mundo, el de los humanos. Obviamente ambos mundos están separados, pero existen unas puertas de Gehenna que, como las del infierno en la tradición cristiana, son unas enormes fauces de un monstruo, tal y como las pudimos ver en el capítulo 2.
Asimismo, los nombres de los personajes proceden de la tradición cristiana, comenzando por el antagonista por excelencia y padre del protagonista, que no es otro que Satán en persona, y de quien creo no hace falta mayor presentación. También de la demonología tradicional nos viene un personaje presentado en el capítulo 5: Amaimon, derivado de Mamon, el dios cananeo identificado con el demonio en el Antiguo Testamento, y convertido en la demonología en uno de los  príncipes del Averno. Curiosamente en este caso es hermano de un misterioso y ambiguo personaje, tutor del protagonista tras la muerte de su padre adoptivo: Mephisto Pheles, que desde luego no es sino Mefistófeles, el demonio que quedara inmortalizado por la historia de Fausto, sinónimo por ello del engaño y de la astucia, capaz de convertir los mejores deseos en las peores tragedias, y asociado también al mundo de la ciencia y a la incredulidad. Pues bien, ya lo habíamos visto en Lost Canvas, los japoneses parecen conocer bien a esta figura que siempre tiene un lado cómico, y que aquí pareciera ser el verdadero director de la escena.
En fin, hay que reconocer un último elemento que también era muy propio de la demonología tradicional. En Ao no exorcist, los demonios vagan por el aire, como justamente se creía entre los siglos XIV al XVIII, en cantidades industriales en este caso, y con la misma consecuencia que entonces: los demonios, como los ángeles están literalmente a nuestro lado.
Empero, hay que decir que la demonología de Ao no exorcist es bastante amplia, y combina me parece elementos retomados también, como es normal, de tradicionales del Asia oriental. Lo mismo puede decirse de los exorcistas. El inicio de la historia, nos pone en escenarios cristianos: el protagonista y su hermano son criados por clérigos, y la academia en la que se formarán como exorcistas, la de la Vera Cruz, son referencias muy claras a la tradicción occidental. Mas entre los colegas de clase que se forman para el exorcismo encontramos ya jóvenes formados en monasterios shintoístas, y seguramente veremos otros orígenes más adelante. De hecho, el exorcismo mismo no parece aquí asociado al sacerdocio (como lo era en otra serie de exorcistas, 07-Ghost).
Ahora bien, la historia misma explora un camino realmente interesante: adentrándose en un tema que ha apasionado a la tradición occidental por siglos, Satanás habría tomado forma de íncubo y habría logrado concebir un hijo, o mejor dicho a dos, que son nuestros protagonistas, si bien sólo uno hereda los poderes demoniacos. Mas estamos lejos de estar ante un auténtico engendro del demonio o un AntiCristo, y ello es sin duda lo interesante: Ao no exorcist nos cuenta la historia de un chico que no se resigna a su filiación, y que por el contrario está dispuesto a tomar venganza de la muerte de su padre adoptivo por el que es su padre natural (o "contra-natura" si se quiere). Un engendro del demonio que deviene exorcista, ni más ni menos.

4 comentarios:

  1. Hiciste ver toda la cultura e ingenio que hay detras de esto, ya que a veces la mayoria del publico lo ignora, o simplemente dejaron de creer en Dios... creo que Dios mismo es el primer fundamento para dejar en claro la existencia de demonios tambien, no se puede creer en algo a la mitad, la serie tambien tiene como fundamento la Fe, al quebrantarse la fe, o la "herida del corazón" deja entrar al demonio en poseción de un cuerpo.... asi pasa en la vida real. Quien diria? la religión cristiana podria convertirse en algo con mucha acción. Haha, no vengo a evangelizar con mi comentario, solo a que hagan conciencia de lo que hay en este mundo... Incluso la producción japonesa de este hermoso anime esta al tanto de la existencia del bien y el mal. de Dios y satan... Solo para que reflexionen un poquito más (:

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  2. Excelente! no soy de muchas palabras, pero buena entrada!

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  3. que tanto analizar y disfruta del anime gil

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